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25 octubre 2010

Dios, la literatura, por Carlos Herrero

Hace un año poemé –corto y pego fragmentos.


Se me ha deshecho el viento

(Poesías para un más amable asentamiento lunar)

a los enfermos y a la imprescindible Seguridad Social (Juntos Mejoremos).

a los esforzados hombres, mujeres, animales y plantas, pioneros de la vida en la hermosa Luna.

Prólogo

Hace dos mil años, subido a una montaña, Cristo recitó: ‘Bienaventurados los que sufren'. ¿Qué experiencias o fines llevan a un hombre a tan extraña afirmación? ¿Contaba Cristo sólo bromas?: 'Bienaventurados los que sufren'. Yo no lo creo. Yo creo que el más popular profeta hebreo comprendió, objetiva y terapéuticamente, el sufrimiento humano. Nos regaló variados pensamientos positivos y consejos. Somos muchos los que, sin creerle Hijo de Dios (sin creer en Dios), calificamos de sabiduría sus palabras. Pero el más popular profeta hebreo usó ‘Bienaventurados’ para definir a los que sufren, ¿en broma? Leí su frase distraído y pensé: ‘Qué cachondo, el Cristo’. Pensé extrañado: ‘Y los que sufren acuden a escucharlo, agradecidos’. ‘Aceptar tales palabras como adecuadas en boca de Dios es aceptar un Dios más sádico aún que humorista’. Y pensé: ‘Lo raro de verdad es que esas cuatro palabras tranquilizan y calman’. Luego estuve a otras cosas. Un par de horas después me llegó otra reflexión:

- Las palabras dirigen, más que nuestros pensamientos, nuestras actitudes La poesía tiene una utilidad enorme. (Supongo que me llegó porque ya tenía montadas la mayoría de las de este libro, para justificarme).

*

La gente nace sin elegirlo y al poco, sin excepción, muere. Ante esta obviedad, ¿qué sabiduría predicar en la Luna? Ninguna ciencia llena el vacío de ninguna religión y ninguna religión ya parece probable, deberíamos rebajarnos demasiado. Lo peor quizá sea que esa aún futura Teoría de Todo científica probablemente no se revele moral.

Pionero, me gustaría ser poderoso y escribirte a cuidarte y quererte, pero no sé yo. Dios escribe derecho. La vida desemboca en mí y me amo... sin ser mentira, yo también me hago daño.

Siempre nos va a ir

bien, todo,

a todos. Siempre.

4.

Escribir es tener sed y hacer agua:

la vida debe dar placer.

Escribir también es

tener agua y hacer sed.

Pero eso es escribir al revés.

(al estilo de Antonio Machado).

5.

Toda evolución espiritual, ¿no es simplemente un generar actitudes más adecuadas?

O:

Darwin nos reduce a vacas con astucia y esparcimientos metafísicos. Utilizando una peor prosa pero aportando razonamientos más persuasivos, Darwin desenvuelve una parábola tan imaginativa y digna como la que más de las de la Biblia.

39.

Alternativa

Hoy estoy de un humor religioso, ya follaré otro día. Hoy voy a hacer meditación. O: el estrés y el hambre nos vuelven agresivos. ¡Seamos sutiles tranquilos, HOSTIAS!

Nota importante: rezar calma y tranquiliza. La religión siempre ha sido, es y será –una terapia.

101.

De Alguna Manera Hay, consensuemos, Dios.

(De ‘ESOS RADICALES QUE SE AFERRAN A SUS CREENCIAS’ –grupo de Hip Hop).

Los propósitos de Dios son: un cuerpo permanecerá en reposo o con un movimiento constante si no se aplica ninguna fuerza externa sobre él.

Meditación anécdota Dios: ¿Habrá obispado lunar? El obispo ahí, con escafandra. ¡¡PERO QUÉ QUIERE DIOS DE NOSOTROS!! (Sin duda que, la mayoría, pesemos menos de 300 Kg.).

115.

Pensamiento positivo: Yo no estoy por encima de las leyes físicas, aún. (¿La lucha de clases? Claro que sí –me refiero al científico estudio de Robert Sapolsky que demuestra que las diferencias sociales enferman al que está por debajo).

117.

No elegiremos qué sentiremos.

Tampoco uno mismo, desde el futuro, escoge su presente. Hemos sido arrojados. No tenemos datos. Te tienes que fiar de ti.

119.

Busco un mí

que no sea yo

y me quedo en las rodillas,

rezando el no-dolor.

Haré lo que sea.

Busco un mí, que no soy yo: hecho de cuerpo. Busco un mí, hecho de yo, que no sea cuerpo. Nunca encuentro nada.

231.

Paradoja

Ante los demás finge que tú, para ti, no eres un absoluto. Finge que ellos también importan. La paradoja es que si de verdad te importan sobrevives mejor tú. (Depende, claro, de quién, cómo, cuánto. En general lo mejor es no cometer excesos en ninguno de los sentidos. Tampoco esto se sabe).

250.

Cansancio es pensar:

'No importa qué haga. No importa qué me esfuerce. Todo va a estar siempre mal, para mi'.

Y hoy estoy cansado.

256.

Justicia es vivir de pie, no morir arrodillado. La paciencia la da entender una segura decadencia hasta tu muerte y amar es la actitud de menor conflicto y desgaste.

- Adolfo, ¿sabes algo de doña Pilar? Que estaba sin mear.

- Está reteniendo líquidos.

Que nadie manche

tu continua recia

felicidad radiante.

260.

Los diamantes me parecen agua domesticada, agua torpe y tonta. El infierno –y el cielo- es tu sistema nervioso central.

265.

-
¿Qué somos?

-
¡Religiosos!

-
¡No os oigo!, ¿Qué somos?

-
¡Religiosos!

-
¿¡Y qué es un religioso!?

-
¡Una máquina de compasión, comprensión, amor y justicia!

-
¿QUÉ SOMOS?

-
¡RELIGIOSOS!

Ventajas de ser persona: los perros se saludan oliéndose el culo unos a otros. Nosotros NO nos saludamos así (Piénsalo: ¿no te hace feliz?). ‘¿Qué somos?’. Y si la silicona funcionara para alargar penes como funciona para engordar los pechos de las mujeres, la moda es una compleja psicología, nos alargaría rabos hasta como los de los burros. Los hombres somos más competitivos, menos realistas.

367.

¿Qué no es perfecto? ¿Me estás diciendo que lo que ocurre no es perfecto? ¿Qué la vida no es perfecta? ¿Siempre? Yo no quiero creer eso.

*

En 1949 creamos las instituciones y las estructuras necesarias. Unos ideales de fraternidad, igualdad y justicia a nivel mundial eran lo único que podíamos esgrimir ante nuestro propio exterminio –o simples nuevas absurdas brutales masacres-. Lo logramos. Para apuntalar la paz resultaron imprescindibles esos miles de Centros de Alto Rendimiento Religioso construidos al azar por el planeta. Todos los máximos dirigentes de todas las principales religiones reconocieron, dando la talla humana en su justa medida, lo arbitrario en sus credos. Y hoy, ya acabando el año 2010, los hombres habitamos un fraternal planeta con una buena Seguridad Social.

Epílogo

Pionero, el humano es, probablemente, el mayor logro de nuestro vasto universo. Hasta ahora, su diseño más interesante (¡qué extraño resulta todo!), probablemente. Nadie definirá quimérica la posibilidad de una mejora. Pionero, toda vida individual resulta, más trágica que ridículamente, ridículamente corta. Pero la evolución sigue sinuosos caminos y quizá sean tus genes ya simiente plantada. Quizá sean tus entrañas las antepasadas de un siguiente estadio en la evolución: ¡la continuación del humano! ¡Nuestra adaptación al espacio! Nos colocaremos con inéditas drogas en Saturno. (¡QUÉ PENA PERDÉRNOSLO, KEITH! ¡CON LO QUE NOS GUSTA A NOSOTROS VIVIR!).

No afirmo aquí que sea posible algo más o mejor que humano, ¿qué podría haber? Somos bellos y dignos animales. Escribo sin ironía, amo a una mujer. Tampoco nada existe mejor que mi perro. Sé pues heroicamente, pionero, y no hagas cuentas de envidia ni añoranzas. Nada ha ocurrido todavía. La historia es una parábola que nadie entiende y todos morimos. Pero es tan extraño que los cuerpos: tú, yo, se destruyan. Que nos terminemos al paso del tiempo. Porque somos tan curiosos y parece todo tan real, el suelo y mi boca. ¿Y luego qué? El suelo y mi boca, ¿qué? Que tus días se adensen, pues, con alegrías. Que tus más grandes excesos no se queden cortos. Que tu poeta poeme: los monótonos cansancios de tu oficio y el solaz de dulces besos. Tú encuentra a quien querer y que te quiera. Por encima de todo te deseo que sientas la vida en la carne viva, que te merezca la pena.

Posdata

Termino el libro con una canción (pronto tendréis cancionero propio). El estribillo es –tampoco he querido andar inventando nada yo, no soy compositor. He hecho como un homenaje a Madrid:

LUNA, LUNA, LUNA

EN LOS PAÍSES DE HABLA HISPANA SE PIENSA MUCHO EN TI.

LUNA, LUNA.

PEDAZO DEL UNIVERSO EN QUE NACÍ.

DEL CHOTÍS TE HARÁ DIOS CUNA, REPUBLICANA LUNA, COMO A MADRID.

Luego vais intercalando las estrofas:

· A la morena del cráter 7/Voy a hacerla emperatriz de Lavapiés.

· Las moscas nacen verdes/Pero cambian de color/Pero tú naciste gilipollas/Y no te cambia ni Dios.

· Submarinismo es bajar/al fondo del mar./Y mirar musgo y rastrojos/, pasear con el cuerpo horizontal. (¿Tenéis mar en la luna, tontos? El nuestro baila olas).

·
Me cago en el hombre que inventó la rueda./¿Qué cojones hago yo en la Luna?

·
Por ti me iría al polo sur/En tabla de windsurf.

Cantadlas en el orden que queráis.

Nada más, pionero. Un saludo, suerte.

*

Los poemas anteriores los terminé hace un año. Me gusta, y destaco más, pensando que leyendo. Me han llegado significa, aunque no siempre, que me he esforzado y que me ha salido. Otras reflexiones, de Literatura –en el camino de Bloom, mis senderos:

Emerson (1803|1882) pide que nos deshagamos de los nombres podridos. Yo en esto entiendo adjuntarles una nueva carga emotiva. Como Whitman cuando trató de unir la muerte a la alegría, a la buena suerte. Bienaventurados los que sufren me parece algo parecido.

Kafka (1883|1924): El principal pecado humano es la impaciencia. Yo de esto saco: Impaciencia es dar importancia, es querer cosas. Qué raro que Kafka nos predique, como el Buda, la indiferencia.

Wordsworth (1770|1850) entendió que el cuerpo no le satisfaría toda la vida y como William Blake (1757|1827) se refugió en la Imaginación: el cerebro, la poesía. Celebrando a ancianos e impartiendo justicia: ‘Los buenos son los primeros en morir. Y aquellos cuyo corazón está seco como el polvo del verano, arden hasta la glena’. Justicia Poética.

Walt Whitman (1819|1892) te lo certifica y así ya tienes tú ahí tu Yo Real, lo que eres tú de verdad. Divertido siempre y tumbado de lado. Dentro, porque mola, y fuera, por si acaso, del juego de la vida.

La indiferencia parece la actitud adecuada ante todos los día a día. La mayoría de los escritores que han tratado de salvar la han predicado. El problema de lograrla es que todo te debe dar igual: tu vida, muerte, sentimientos, hasta, incluso, esa indiferencia misma. Esto resulta muy difícil para mí.

Whitman también ha celebrado con vivas y hasta aleluyas la llegada de la muerte.

Y Nieztche (1844|1900) una tarde fue: ‘Olvida todos tus prejuicios. Ríndete al cuerpo. ¡Qué pena!, pasar las horas sin estar ahí’.

De Shakespeare (1564|1616) aún no sé a hablar nada.

Cervantes (1547|1616) apreció, obviamente, al Hombre de Pueblo de la Mancha. El Quijote fue la cicatriz de una decadencia nacional acelerada, fue una brutal conciencia de status y mérito perdidos.

En Shakespeare la decadencia, la tristeza, la inteligencia, la urgencia, resultan mucho más personales. El Quijote resulta ridículo porque calcula tan mal. Tenía tan poca experiencia de la vida y la humana grandeza de un esfuerzo mortal.

La diferencia entre el Yago de Shakespeare y el Bulero de Chaucer (1340?|1400) es que, en el fondo, el Bulero busca instruir u ¡ojalá ser refutado! Yago está más allá de eso. O admiro y no me gusta que Vallejo (1892|1938) tuviera en su cajón tanta pena…

Tengo más reflexiones y poemas, de todo tipo.

MI PROPÓSITO AL ESCRIBIR ESTA ENTRADA (gracias Barataria):

A los Editores –de periódicos, revistas-, a las Productoras –yo haría grandes anuncios-, a los Directores de Cine y de Teatro, a los Grupos de Música, a los Partidos Políticos y a Empresarios de cualquier tipo.

Soy persona seria, responsable y con ganas de trabajar. Tengo 35 años y puedo –me he estado preparando 11 años ya, mi curriculum son dos Muy Buenos Libros publicados- escribir hermosas y eficientes:

· Poesías

· Letras de canciones

· Novelas

· Cuentos

· Biografías

· Guiones de Cine, de programas o de series de TV

· Obras de Teatro

· Etcétera

Desde la reflexión metafísica al comentario sardónico, el odio, el amor, el chascarrillo, lo sublime y la venganza. Domino la metáfora y los matices en la representación de personalidades y carácteres. Domino la ironía. Despliego comedias, dramas, tragedias, punk y pop. Capaz de adaptarme a todo ritmo y trama.

Me gusta escribir, me entusiasma y haría un excelente trabajo. Interesados ponerse en contacto con Carlos Herrero Giménez (escritor de Culto). Mail: prosperoaver@hotmail.com. Sueldo a convenir. Vehículo propio. Inglés hablado y escrito alto (también acepto Becas de todo tipo).

05 octubre 2009

Literatura que quema las manos

De Bukowski a Hamlet

Arremeten contra ti, que alcanzas el fin de mes y cenas fuera algún sábado por la noche: siéntete lejos de tu sitio. Otra reacción no cabe ante la bibliografía de Carlos Herrero (Madrid, 1975): la novela Prosperidad y los relatos de Cuentos rotos, ambos en Barataria. «A mí me educó Bukowski. Bukowski escribía: lee a John Fante, y yo leía a John Fante. Lee a Celine, lee a Hamsun, lee a James Thurber. Yo los leía. Luego descubrí a Harold Bloom, que explica muy bien las cosas. Hoy, gracias a Harold Bloom, pienso: "Hamlet no quiere a nadie porque no se fía de sus sentimientos. Y si ese personaje, el más inteligente que han escrito, no se fía de sus sentimientos es que algo ha visto. Así que mira a ver tú, qué entiendes ahí, en los sentimientos". No sé si este pensamiento merece la pena y me ayudará a escribir o vivir mejor. Harold Bloom te vende que la literatura merece la pena: hoy es mi principal influencia».

Prosperidad crece desde el esperpento, mientras en Cuentos rotos la ironía y el humor negro se despiden de Valle-Inclán. Más realista, aún más crudo... «Prosperidad lo escribí entre mis veinticinco y veintiocho años; Cuentos rotos, con treinta y dos». ¿Cuál es la voz de Carlos Herrero? «Lo mío no es esperpento, sino realismo. Lo llaman esperpento o picaresca los que no quieren que sea realismo, los acomodados». Y desgrana posibilidades: «En Prosperidad sí hay más esperpento que en Cuentos rotos», «me abruma el dolor que me hizo ver la realidad así, pero en parte la realidad era así», «pero elegí los peores aspectos de ella: elegí lo que vivía», «escribir es resaltar», «fui deliberadamente estridente, pero es así: uno piensa cosas, se da razones y realidades». En Prosperidad, una historia de amor sui géneris, se busca una salida que no existe: «Su primer título fue Autoayuda». En ella, Herrero supone dirigirse a lectores jóvenes, aunque Cuentos rotos «parece orientada para la gente en general. No lo había pensado antes. Escribiendo trato de sacarme fuera dolor y hacerme comprender, explicar lo que yo entiendo. No sé si lo logro. Si lo que escribo ayuda a alguien, pues fenomenal. Si enseña algo, fenomenal». Y asegura desconocer «la reacción de los lectores». La intuimos: por favor, siéntanse incómodos.

Elena Medel
Calle 20

17 junio 2009

El Escorpión por Alejandro Gándara

17 de junio de 2009.- Para desengrasar de tanto mundo antiguo y tan espeso contemporáneo, les propongo un libro ácido, espumoso, liberador: el de relatos de Carlos Herrero (Madrid, 1975), 'Cuentos rotos' (Barataria).
enlace al blog

15 febrero 2009

Carlos Herrero, autor de Prosperidad (Barataria, 2008) y del libro de narraciones Cuentos rotos (de inminente publicación) se presenta así:

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Autobiografía

Nací de una madre perfecta, en Madrid, nervioso y flaco, veinte días antes de que muriera Franco. Con nueve meses ya desayunaba doce galletas del príncipe, de esas dobles que tienen chocolate en el medio. Siempre fui muy tragón. Lo que he disfrutado yo en la vida comiendo, casi más que drogado. Me gusta todo, la tortilla, las lentejas. Mi abuela nos hacía cocido tres días por semana. Mi abuelo me enseñó a jugar al mus. Si hoy escribo es gracias a mi padre, también perfecto. Me enseñó a nadar y a patinar, a montar en bicicleta, a leer, a subir a una montaña y a esconderme en el pasillo. Siempre fue muy aficionado a la lectura y por las noches, de niño, me leía largas poesías. Aún me sé «La canción del pirata» de Espronceda de memoria. Mi padre también jugó conmigo todo lo que pudo.
Yo fui el hijo mayor de mis padres pero no lo sigo siendo.
Cuando tenía tres años, para que les dejara dormir (yo dormía seis horas al día aproximadamente), me apuntaron a un gimnasio del barrio. Allí pasé todas mis tardes hasta los trece años en que entré en el equipo nacional de gimnasia y comencé a entrenar también por las mañanas, de 7:30 a 9:30. Por las tardes entrenábamos de 17:00 a 20:30. Descansábamos sólo los jueves por la tarde y los domingos. No sé que pensar de aquella época. ¿Me engañaron? ¿Repetiría? Me gustaba dar saltos y volteretas pero éramos niños y estábamos en manos de unos desaprensivos. Fuimos doce engañados niños que comenzamos a trabajar muy pronto y por un sueldo escaso, nos pagaron los estudios. La educación de verdad la recibíamos en el gimnasio: madrugando y dando saltos, subiendo cuerdas, haciendo el pino, rompiéndonos los dedos y los codos, los meniscos, esforzándonos hasta el esguince y la tendinitis y entrenando, y entrenando. A la larga muchos nos operamos los hombros y la espalda. Pero no todo fueron desventajas: la educación de verdad la recibí en un gimnasio. También me hice con buenos amigos, a pesar de todo lo que he pasado yo después, aún conservo dos. Víctor Cano. Ortzi Acosta. A mi novia también la conocí gracias al deporte, a mi hermosísima Susana.

Aunque uno juegue cada semana, nadie cree, en realidad nadie, que le vaya a tocar la lotería. A mí me ocurrió una desgracia sin merecerlo. Cuando tenía veintiún años un virus me atacó la cadera derecha. Los doctores nunca supieron por qué: «a veces el motivo es una simple caries», me dijeron. «Un grano se te ha infectado.» Me operaron dos veces y me dijeron que había quedado todo muy bien (creo que lo dijeron para que no les denunciara porque el cirujano se equivocó la primera vez que entré a urgencias y me mandó a casa sin hacerme ninguna prueba diciendo que yo tenía un tirón. Yo volví a urgencias tres días más tarde y ya me operaron) así que traté de seguir entrenando: era mi profesión. Llevaba desde los trece años preparándome. Al año siguiente aún logré, aunque con mucho, mucho, mucho, mucho, mucho dolor, el segundo puesto en el campeonato de España. Al año siguiente me echaron del equipo nacional por enfermo. Yo tenía veintitrés años y me quitaron la beca. Nadie te ayuda cuando te echan de un equipo nacional (además yo quedé cojo para siempre, desde el día que me operaron nunca he podido sentarme sin dolor, caminar sin dolor o simplemente olvidarme de mi cadera en ningún momento). Fue entonces cuando comencé a escribir, por rabia, de dolor, para que nadie me engañara más.
Y luego di tumbos, mentí, me drogué, dejé los estudios, sufrí, viví mal, perdí amigos. Porque un enfermo no cae bien. Porque no perdona lo que le ocurre, a los que no les ocurre. Porque es injusto que le ocurra a él. Y luego, poco a poco, cambié de actitud. También he mejorado mucho y ya estoy casi curado, mejor que nunca. Estar muy enfermo doce años me ha empujado a conocerme, y a escribir. ¿Qué otra cosa puede uno hacer todo el santo día? Y si yo muriera hoy afirmaría que he sido un hombre feliz. Y lo afirmaría sin un gramo de ironía. ¿Para qué quiero yo la ironía? He desarrollado muchos trucos: por la calle imagino que los edificios me ovacionan; según avanzo, me ven de lejos y me ovacionan. Sobre todo cuando voy con mi perro. Porque yo quiero a mi perro, soy muy feliz estando con él. Cuando huele las cosas, cuando caga, todo el rato. A base de hostias me he vuelto un sentimental. Tengo treinta y tres años y quiero a Susana. Y quiero a mis padres. Y quiero a mis hermanos y quiero a mis amigos. Lo que llevo peor son los absurdos trabajos.