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14 diciembre 2010

Alegato contra la pureza - José Luis Ortiz Nuevo



José Luis Ortiz Nuevo reedita en Barataria su Alegato contra la pureza. Catorce años después de su primera aparición en 1996. Ya entonces, su narrador, César Muriel, entreveía la posibilidad de ampliar su Alegato con pensamientos nuevos. Se cumple ahora ese deseo con tres apéndices que duplican las páginas del texto inicial: una autocrítica a la primera edición, nueve pronunciamientos nuevos y un tercero con lo que pensamos y sabemos. Una aproximación al flamenco que combina la hondura del experto con la independencia de criterio y la tradición con la libertad tipográfica que nos regalaron las vanguardias. Frente al dogmatismo purista, Ortiz Nuevo, que sabe lo ajenos que somos todos a las verdades absolutas, defiende la capacidad renovadora de los creadores. Porque el arte nunca es inmovilista ni se enterró en los sarcófagos con momias egipcias. Este libro desmitificador, que denuncia al purismo como una postura incompatible con la actividad artística, es un necesario soplo de aire fresco y una reivindicación de la libertad creativa que forma parte del origen y de la esencia del flamenco.

24 junio 2010

Ortiz Nuevo: «Creer en la pureza del flamenco es un acto de fe»

Barataria reedita 'Alegato contra la pureza', un libro del investigador e ideólogo de la Bienal de Sevilla, que llama a la reflexión y a la defensa de un "arte mestizo"
Con valentía y sin paños calientes. Ya lo dijo en el 96 y lo repite, con más razones a cuestas, con más cuidado y matices, en pleno siglo XXI. "Creer en la pureza del flamenco es un acto de fe". Poner paredes a un "arte mestizo en su origen" es, no menos que, "una absurda contradicción". Un pensamiento que parte más "de un reducto de carácter religioso" que de "un estudio profundo del flamenco". La pureza y la vida eterna. Amén. O se cree o no se cree. José Luis Ortiz Nuevo, desde luego, predica sus teorías en Alegato contra la pureza, una obra que nunca pasa de moda porque el debate sigue abierto.
Aún así, el libro, reeditado por Barataria, presenta ciertas novedades. "He incluido un apéndice con carácter autocrítico porque, claro, desde que se publicó han pasado muchas cosas, he escrito algunos artículos y han ocurrido asuntos que me han llamado la atención y quería incluirlos", reconoce el investigador y poeta malagueño que también añade a Alegato "un poema que he encontrado en una publicación cubana del siglo XIX donde ya, fíjate, se hablaba de la pérdida de esencia en el barrio de La Viña", cuenta uno de los padres fundadores de la Bienal sevillana que resalta los tintes irónicos de estos versos que demuestran "que esa preocupación por la pérdida de pureza" ha sido "una constante en el flamenco".
Flamenco que el estudioso defendió durante la candidatura de este arte a Patrimonio Inmaterial ante la Unesco en los años 2004-2005. "También adjunto ese texto que redacté que creo que visto ahora puede ser interesante", sostiene Ortiz Nuevo que "ante todo" defiende que este ancestral debate sobre la pureza del jondo "debe llevarse desde la reflexión, el respeto y los buenos modales". "Esta reedición también es una manera de decir 'vamos a llevarnos bien y vamos a hablar las cosas'. Porque lo importante es el disfrute de los aficionados y la oportunidad de adquirir conocimiento, que de la condena y del exterminio no se saca nada en claro", apuesta.
Ortiz Nuevo, que estudió Ciencias Políticas en Madrid, donde se aficionó al flamenco, es autor de las, también reeditadas por Barataria, Las mil y una historias de Pericón de Cádiz, "que tuvieron una acogida maravillosa", informa, y de las obras Tío Gregorio Borrico de Jerez: Recuerdos de infancia y juventud, De las danzas y andanzas de Enrique el Cojo, y Tía Anica la Periñaca: Yo tenía mu güena estrella "que poco a poco también volverán a salir a la luz con esta editorial", adelanta.
Además, el archidonés se encuentra ahora inmerso "en un proyecto de investigación" sobre "las huellas de lo andaluz en los teatros de Cuba durante la primera mitad del XIX". Un análisis de los periódicos de la época donde Ortiz Nuevo se está encontrando "con una participación sobresaliente de Cádiz". "Vuestra tierra será una de las claves del libro", valora.

07 junio 2010

Alegato contra la pureza - José Luis Ortiz Nuevo



“Los cafés cantantes matarán por completo al cante gitano en un no muy lejano plazo, no obstante losgigantescos esfuerzos hechos por Silverio para sacarlo de la oscura esfera donde vivía y de donde no debió salir fuera si aspiraba a conservarse puro y genuino”.
Este artículo, lo escribió don Antonio Machado y Álvarez, personaje también conocido por el seudónimo de Demófilo, y fue publicado en el libro “Colección de Cantes Flamencos”, cuya primera edición data del año 1881.
Como dice el autor de este libro, José Luis Ortiz Nuevo, en su página 18, ”Quizá sea esta la primera proclama. La primera vez en que se vindica la razón incorpórea de lo puro. El arranque de una concepción acerca del flamenco que establece radical la diferencia entre lo gitano y lo andaluz y sus esferas”.
Una vez situado en materia, paso a exponer según mi opinión, lo que me parece el libro “Alegato contra la pureza”, en el que Ortiz Nuevo (como se le conoce en el mundillo flamenco) con su brillante pluma nos introduce en lo más profundo de este arte que nació en Andalucía, pero que hoy es del mundo, con lo creo, que ganamos todos y pierden los necios a sabiendas.
El libro, me lo he leído de un tirón, es decir, desde la portada hasta la página 256 en la que pone punto y final. A primera vista, percibo una gran capacidad de trabajo de este hombre, que nació el año 1948 en la localidad malagueña de Archidona.
Para exponer sus argumentos de los alegatos, demuestra que tiene acumulado en su cerebro muchos años intensos de vivencias al lado de grandes artistas, amen de haberse leído muchos libros, y aparte claro está, se ha pasado no se sabe cuantas horas consultando en las hemerotecas, para poder formarse estos interesantes juicios en la línea correcta para esclarecer aún más la historia y vida de este género.
Resulta muy apropiada la lectura para todos los aficionados, incluso, yo diría, que filosóficamente, nos enseña a entrar en una particular evolución natural para decirnos que, no debemos quedarnos inmóviles allí donde vivimos, o quedarnos encerrados con lo aprendido. Es necesario viajar, investigar, mirar a la vanguardia como una amiga, para así formarnos nuestro propio juicio personal, y no quedar atrapados en una sola teoría, puesto que algunas hipótesis a veces acaban siendo realidad; la misma, que necesitamos para vivir y disfrutar del flamenco en toda su extensión agregándole los modernos instrumentos de reciente incorporación como, la percusión, el contrabajo, el violín, y la flauta, y que luego, los hechos y la historia pongan a cada uno en su sitio, de los que ya empezamos a tener claros ejemplos.
Creo que los acontecimientos históricos se deben analizar con el paso del tiempo, no en el momento que sucedieron, ya que el bosque, a veces no nos deja ver los árboles. Hay que estar abierto para recibir las influencias de los artistas, que el tiempo las engulla, o bien salga flote y continúe el avance musical o estético que perdurará. Valga como ejemplo, el espectacular enriquecimiento en la guitarra desde Paco el de Lucena, Ramón Montoya, Sabicas, Manolo Sanlúcar, hasta llegar al gran Paco de Lucía.
Lo mismo podemos decir del cante, que se fue engrandeciendo desde Silverio, Enrique el Mellizo,don Antonio Chacón, Manuel Torre Antonio Mairena, Fosforito, para poner el énfasis actual con Enrique Morente, y Miguel Poveda. Son dos claros exponente del progreso artístico. Ahí es donde yo pienso que quiere ir a parar Ortiz Nuevo en su dilatada experiencia. Nuestro arte, no es una pieza de museo, es una cultura viva en la que tiene cabida la evolución del tiempo.
Transcribo literalmente el párrafo contenido en la página 23, “en aquel tiempo el cante era un tesoro que celosamente conservaban y protegían los gitanos; hasta que llegó el gachó de Silverio y lo puso en venta”.
Esta afirmación figura en el libro “Las confesiones de Antonio Mairena”, edición preparada por Alberto García Ulecia, publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1976. Y nos remite a las páginas 241 a la 252, en donde nos reseña los datos cotejados, así que no hay lugar a dudas. Como erudito y conocedor de cómo se elaboran estos trabajos, basándose en el saber de los que le precedieron, pero empleando al mismo tiempo su propia doctrina.
En la página 101, está la que considero la parte más polémica de este trabajo, el que más heridas puede producir, ya que dice el escritor de don Antonio Mairena. En su párrafo tercero: “lo conocí y lo respeté y lo quise. Lo admiré, modestamente, contribuí a que los poderes públicos lo ensalzaran aún más y así fue declarado Hijo adoptivo de Sevilla y Predilecto de Andalucía”. Lo que viene a continuación, en las páginas, 102, 103, y 104; lo dejo al criterio de los que puedan leer el libro, evidentemente, ocuparía mucho espacio; lo que escribo aquí es una síntesis.
Don Antonio Mairena fue un gran artista, que nos ha dejado una impagable discografía, que es una obra que permanecerá para siempre mientras el mundo sea mundo; otra cosa es que algunos de los seguidores del cantaor, quieran que esto sea inamovible.
Que el maestro de los alcores se pudo equivocar, es posible, casi todos los seres humanos nos equivocamos, yo mismo muchas veces; pero a algunos mortales no se le ha presentado la oportunidad para rectificar. Eso le pudo pasar, a lo mejor, a quien poseyó la III Llave de oro del Cante. Insisto no lo sé, lo que si sabemos es que le gustaba lo bueno del arte. De todas formas, Ortiz Nuevo pide perdón, y en su ánimo no está el ofender a nadie. Aquí es donde está su valentía, en decir en voz alta lo que piensa, sin miedo a las consecuencias.
“Alegato contra la pureza” nos descubre pasaje históricos de nuestro arte en Madrid, la capital del Flamenco, donde José Luis vivió y aprendió al lado de Pepe El de la Matrona, aquel viejo cantaor trianero decía: “Dios o la naturaleza” me consienten la oportunidad y los deseos precisos…
Como director que fue durante años de la Bienal de Flamenco de Sevilla, pienso que se metió en los entresijos, lo que le da una visión clara, que unido a su nivel académico, lo complementa con su sabiduría flamenca, la misma, que nos cuenta con todo lujo de detalles en estos cientos de páginas. Anteriormente, recopiló por escrito las memorias de Pepe El de la Matrona, Pericón de Cádiz, Tío Gregorio el Borrico, Enrique El Cojo, y Tía Anica La Piriñaca, ¡¡ahí es nada!!.
El poeta, escritor, y actor José Luis Ortiz Nuevo se despide polémico en la contraportadas del libro diciendo. “no les quepa a ustedes la menor duda: si el mundo del final del siglo sigue dando vueltas en su sitio y con criaturas vivas, entre las que sean alreor (sic) de lo flamenco cundirá la alarma por estar en trance de haber perdió (sic) o de estar perdiendo su pureza.
Finalizo el análisis de esta obra que da mucho de si, con el convencimiento de seguir aprendiendo y viviendo el flamenco, puesto que me queda mucho por aprender, y compartiendo con aquel sabio que dijo algo así: “con lo que todavía me queda por aprender, y que me tenga que morir”.

28 mayo 2010

Especial Feria del Libro de Madrid. Ensayo








Encuentros de Lecturas
Santos Domínguez




José Luis Ortiz Nuevo reedita en Barataria su Alegato contra la pureza. Catorce años después de su primera aparición en 1996. Ya entonces, su narrador, César Muriel, entreveía la posibilidad de ampliar su Alegato con pensamientos nuevos. Se cumple ahora ese deseo con tres apéndices que duplican las páginas del texto inicial: una autocrítica a la primera edición, nueve pronunciamientos nuevos y un tercero con lo que pensamos y sabemos. Una aproximación al flamenco que combina la hondura del experto con la independencia de criterio y la tradición con la libertad tipográfica que nos regalaron las vanguardias. Frente al dogmatismo purista, Ortiz Nuevo, que sabe lo ajenos que somos todos a las verdades absolutas, defiende la capacidad renovadora de los creadores. Porque el arte nunca es inmovilista ni se enterró en los sarcófagos con momias egipcias. Este libro desmitificador, que denuncia al purismo como una postura incompatible con la actividad artística, es un necesario soplo de aire fresco y una reivindicación de la libertad creativa que forma parte del origen y de la esencia del flamenco.

23 mayo 2010

Un libelo crecidito




Barataria publica un ampliado 'Alegato contra la pureza', donde el malagueño Ortiz Nuevo vuelca su biografía

En un estilo arcaizante y preñado de arcaísmos, fruto de su largo trato con los cronistas y gacetilleros del XIX a la busca de los orígenes de nuestro arte, el malagueño José Luis Ortiz Nuevo hace una apuesta y propuesta en esta obra por la vanguardia y la mezcla. Más por la mezcla, aunque también por la vanguardia. Original de 1996 (Barcelona, Libros PM), la nueva edición se ha visto aumentada en casi el doble de su tamaño por escritos volanderos aparecidos y sin aparecer en estos 14 años. Artículos de prensa, trabajos de encargo, etc., a los que se añade una serie de notas y matizaciones del original. Aunque el autor señala que está de acuerdo con lo que escribió, matiza, por ejemplo, su diatriba (encendida, sí, pero no injuriosa) contra Mairena. No la matiza, se limita a pedir perdón por las formas. Esto lo honra, cuando en el original mismo llega a decirle al maestro de los Alcores unos "usted dispense" y "lo siento" que nacen del alma. A este "lo siento" suma Ortiz en su nueva entrega dos "perdón".

Aunque José Luis Ortiz Nuevo se identifica al cien por cien con la emoción de la memoria de Pericón, la Periñaca, Matrona, Enrique el Cojo, el Borrico de Jerez y el Flamenco (¿Se sabe algo?, Sevilla, el Carro de Nieve, 1990), éste es sin duda su libro más personal. Y mejor, para el gusto mío. Es el libro donde este hombre reticente y pudoroso más se desnuda. Y ¿qué es el arte sino desnudez? Porque esto es una obra de arte.

Aunque nuestro autor lo presenta, sinceramente, como un ensayo con el que suscitar el debate razonado y razonable, el libro me vence y me convence por razones y emociones puramente literarias: por la forma lingüística y por el contenido emocional. Ortiz se vuelca en su alegato. Vuelca su biografía personal y flamenca (resulta deliciosa su lectura crítica de sus primeros escritos) en su obra.

Da razones y da más, no sé si sin querer, pasiones. A estas alturas a mí me interesan más las segundas, aunque es cierto, como apunta Ortiz, que el flamenco ha tenido demasiadas pocas de las primeras. Me quedo antes con el placer de la lectura que con la discusión. No me interesan las discusiones. Y al flamenco, al parecer, tampoco: el propio Ortiz señala la escasa polémica que levantó su obra en su momento, como no fuera esos dos encendidos y obtusos Manifiestos en defensa del cante flamenco.

Se nota en estos pasajes de Ortiz un cierto desánimo y cansancio. Sin embargo, no creo que sea cierto el análisis que hace en este punto, el de que en la intelectualidad flamenca impera el inmovilismo y el esencialismo retrógrado, no el otro. La práctica desmiente el diagnóstico: el Premio Nacional de Música para Enrique Morente, el Premio Nacional de Danza para Israel Galván... por hablar sólo del ámbito institucional. ¿Y qué decir del gran Manuel Agujetas, héroe flamenco primitivista, uno de los más reputados cantaores, de los más solicitados y de los que más discos ha impresionado? ¿No les parece que es vanguardia pura, este consciente, artificioso, visceral y radical retorno a la caverna, a una caverna que seguramente nunca ha existido como tal?

Y es que el primitivismo siempre fue seña de identidad de la vanguardia. Como decía aquí mismo la semana pasada, hay tantos retrógrados fuera como dentro, y el flamenco es un animal vivo, con muchas caras, que se mueve en todas las direcciones, pasado y futuro incluso. Pasión y pulsión juvenil alimentan esta obra de un cuarentón largo, en plena forma. Reivindica también la afición y entrega de los guiris, que casi siempre es más sabia y más generosa que la de los nacionales, según resalta.

El Alegato es un resumen de sus posturas, de sus pasos y su pensar por y en el flamenco, por eso es un resumen del resto de su obra literaria jonda. Aquí, a la reflexión sucede el improperio, a la exaltación vital la copla poética. Denuncia el autor de esta obra la desvergonzada injerencia, hace unos años, de la administración pública en asuntos de cultura, que no ocurriera ni en tiempos del dictador: fíjense ustedes la que nos ha caído en pocos años. Lo que antes era denunciable hoy es el pan de cada día de manera que en las ruedas de prensa de los festivales los concejales de cultura y fiestas mayores les quitan el sitio a los artistas. No quieren que nadie les reste protagonismo.

Deliciosa la nueva edición de Barataria, de cuidado diseño, con resaltes de citas y coplas, con uso de diferentes tipos, estilos y tamaños del texto, con un concepto visual, geométrico, circular, que se adapta y sirve al contenido e intenciones literarias.

21 mayo 2010

El Poeta se mantiene en su alegato contra la pureza




El Correo de Andalucía
M. Bohorquez

20/05/2010


José Luis Ortiz Nuevo presenta la segunda edición de su obra más polémica, 'Alegato contra la pureza'.

José Luis Ortiz Nuevo acaba de presentar la segunda edición de su obra más polémica, Alegato contra la pureza, reeditada por Barataria.

Aporta cosas nuevas y pide disculpas por cómo trató a Antonio Mairena en esta obra, lo que le acarreó no pocas críticas por parte del mairenismo más talibán. No obstante, El Poeta mantiene sus críticas al creador del mairenismo, en cuyo movimiento estuvo a punto de quedar atrapado el flamencólogo de Archidona.

Alegato contra la pureza es un libro valiente y de gran originalidad. Ortiz Nuevo es un estudioso muy documentado y, por tanto, está legitimado para analizar el mundo del flamenco desde una postura tan crítica. Otros suelen hacerlo también y no saben dónde tienen la cabeza.

Sólo un investigador tan serio y de tanta clarividencia como él podía escribir este libro diciendo las cosas que dice, con tanta valentía. Con la que hace falta para poner algunas cosas en su sitio, sobre todo para hacerle justicia a personalidades históricas como Silverio Franconetti o Chacón, que para Caballero Bonald sólo eran dos copleros, poco más o menos.

Casi tres lustros después de aquella primera edición de Alegato contra la pureza, El Poeta vuelve a poner sobre la mesa del debate flamencológico el manido asunto de la pureza del flamenco, porque todavía los hay que no se han enterado de que lo jondo hace dos siglos, o más, que perdió la virginidad en teatros y cafés cantantes.

12 mayo 2010

Un libelo crecidito





Diario de Sevilla
Juan Vergillos
12/05/2010




Barataria publica un ampliado ‘Alegato contra la pureza’, donde Ortiz Nuevo vuelca su biografía personal y flamenca.

En un estilo arcaizante y preñado de arcaísmos, fruto de su largo trato con los cronistas y gacetilleros del XIX a la busca de los orígenes de nuestro arte, José Luis Ortiz Nuevo hace una apuesta y propuesta en esta obra por la vanguardia y la mezcla. Más por la mezcla, aunque también por la vanguardia. Original de 1996 (Barcelona, Libros PM), la nueva edición se ha visto aumentada en casi el doble de su tamaño por escritos volanderos aparecidos y sin aparecer en estos 14 años. Artículos de prensa, trabajos de encargo, etc., a los que se añade una serie de notas y matizaciones del original. Aunque el autor señala que está de acuerdo con lo que escribió, matiza, por ejemplo, su diatriba (encendida, sí, pero no injuriosa) contra Mairena. No la matiza, se limita a pedir perdón por las formas. Esto lo honra, cuando en el original mismo llega a decirle al maestro de los Alcores unos “usted dispense” y “lo siento” que nacen del alma. A este “lo siento”suma Ortiz en su nueva entrega dos “perdón”.
Aunque José Luis Ortiz Nuevo se identifica al cien por cien con la emoción de la memoria de Pericón, la Periñaca, Matrona, Enrique el Cojo, el Borrico de Jerez y el Flamenco (¿Se sabe algo?, Sevilla, el Carro de Nieve, 1990), éste es sin duda su libro más personal. Y mejor, para el gusto mío. Es el libro donde este hombre reticente y pudoroso más se desnuda. Y ¿qué es el arte sino desnudez? Porque esto es una obra de arte. Aunque nuestro autor lo presenta, sinceramente, como un ensayo con el que suscitar el debate razonado y razonable, el libro me vence y me convence por razones y emociones puramente literarias: por la forma lingüística y por el contenido emocional. Ortiz se vuelca en su alegato. Vuelca su biografía personal y flamenca (resulta deliciosa su lectura crítica de sus primeros escritos) en su obra.
Da razones y da más, no sé si sin querer, pasiones. A estas alturas a mí me interesan más las segundas, aunque es cierto, como apunta Ortiz, que el flamenco ha tenido demasiadas pocas de las primeras. Me quedo antes con el placer de la lectura que con la discusión. No me interesan las discusiones. Y al flamenco, al parecer, tampoco: el propio Ortiz señala la escasa polémica que levantó su obra en su momento, como no fuera esos dos encendidos y obtusos Manifiestos en defensa del cante flamenco.
Se nota en estos pasajes de Ortiz un cierto desánimo y cansancio. Sin embargo, no creo que sea cierto el análisis que hace en este punto, el de que en la intelectualidad flamenca impera el inmovilismo y el esencialismo retrógrado, no el otro. La práctica desmiente el diagnóstico: el Premio Nacional de Música para Enrique Morente, el Premio Nacional de Danza para Israel Galván... por hablar sólo del ámbito institucional. ¿Y qué decir del gran Manuel Agujetas, héroe flamenco primitivista, uno de los más reputados cantaores, de los más solicitados y de los que más discos ha impresionado? ¿No les parece que es vanguardia pura, este consciente, artificioso, visceral y radical retorno a la caverna, a una caverna que seguramente nunca ha existido como tal? Y es que el primitivismo siempre fue seña de identidad de la vanguardia. Como decía aquí mismo la semana pasada, hay tantos retrógrados fuera como dentro, y el flamenco es un animal vivo, con muchas caras, que se mueve en todas las direcciones, pasado y futuro incluso.
Pasión y pulsión juvenil alimentan esta obra de un cuarentón largo, en plena forma. Reivindica también la afición y entrega de los guiris, que casi siempre es más sabia y más generosa que la de los nacionales, según resalta. El Alegato es un resumen de sus posturas, de sus pasos y su pensar por y en el flamenco, por eso es un resumen del resto de su obra literaria jonda. Aquí, a la reflexión sucede el improperio, a la exaltación vital la copla poética. Denuncia el autor de esta obra la desvergonzada injerencia, hace unos años, de la administración pública en asuntos de cultura, que no ocurriera ni en tiempos del dictador: fíjense ustedes la que nos ha caído en pocos años. Lo que antes era denunciable hoy es el pan de cada día de manera que en las ruedas de prensa de los festivales los concejales de cultura y fiestas mayores les quitan el sitio a los artistas. No quieren que nadie les reste protagonismo.
Deliciosa la nueva edición de Barataria, de cuidado diseño, con resaltes de citas y coplas, con uso de diferentes tipos, estilos y tamaños del texto, con un concepto visual, geométrico, circular, que se adapta y sirve al contenido e intenciones literarias.

06 mayo 2010

Ortiz Nuevo invita a la duda



El impulsor de la Bienal de Flamenco publica 'Alegato contra la pureza'


Lo de José Luis Ortiz Nuevo son muchas cosas. Poeta, escritor, actor, director de escena... pero, sobre todo, flamenco. Así, a compás, vive este hombre que nació en Archidona (Málaga) en 1948 y que en 1980 se inventó la que hoy es la cita más importante para el género: la Bienal de Flamenco de Sevilla. La palabra flamencólogo nunca le ha gustado. Ortiz Nuevo, sevillano de adopción, acaba de publicar Alegato contra la pureza (Ediciones Barataria), una "retahíla caótica lírico-corrosiva, como el lenguaje que se usaba en los periódicos del siglo XIX", precisa.

El libro es una reedición del Alegato, tal como se publicó en 1996 por PM Editores (Barcelona), a la que se suman tres apéndices. "El primero es una autocrítica al texto original que tiene 150 puntos. He preferido hacerlo así, antes que retocar la obra de 1996 porque le tengo un respeto a ese trabajo y a la gente, pocos, que son sus fervorosos seguidores". El escritor estuvo al frente de la Bienal hasta 1996, con la excepción de la edición de 1986.

En el apéndice dos reúne, entre otros escritos, los artículos que ha publicado en prensa -muchos de ellos en EL PAÍS- desde 1996; mientras que la última parte está dedicada al expediente que escribió para la candidatura del flamenco ante la Unesco como Patrimonio Oral de la Humanidad. "Había que definir a la criatura y de este trabajo han salido textos que constituyen mi pensamiento actual sobre el flamenco".

La obra, la número 17 desde que en 1975 publicó sus famosas memorias de Pericón de Cádiz y de Pepe el de la Matrona, es "una invitación a la duda, a la reflexión y al debate sereno". "¿Cómo en un arte completamente mestizo es un valor la pureza?", se pregunta el escritor.

"En esta tierra, vino a la memoria de los seres humanos el flamenco. Se fraguó lentamente, por los pasos del tiempo, recibiendo influencias y caracteres de lo uno y lo distinto; crótalos griegos, nubas andalusíes y jarchas mozárabes; cantos gregorianos, romances de Castilla y lamentos hebraicos; el son de la negritud y el acento gitano... Raíces profundas que al fin fructificaban de forma perdurable cuando alumbraron, mediado el siglo XIX, a la criatura que hoy reconocemos por el nombre de flamenco", escribe Ortiz Nuevo en su Introducción precisa.

El "inmovilismo" del género -aquellos que defienden la pureza del flamenco y ponen el grito en el cielo ante cualquier cambio- Ortiz Nuevo lo achaca a los observadores de este arte que "padecen la monomanía de mirar siempre hacia atrás y de impedir la dimensión de lo futuro".

"En cuanto a los artistas, la mayoría no comparten ese deseo de pureza. Sin embargo, algunos de los que son intérpretes y no tienen la capacidad de crear -gente tan grande como lo fue Camarón, quien aportó su genialidad asombrosa pero sólo como cantaor- se convencen de que la invención es mala o falsa", asegura.

"El flamenco, en cada momento, es lo que decide el tiempo, los artistas y la afición. Como la arquitectura, la música, el cine o el teatro es un arte sometido a los códigos de su propia naturaleza; pero siempre abierto al talento de los que puedan decir algo que aún no está dicho", concluye Ortiz Nuevo, a quien nunca le abandona el compás.

03 mayo 2010

José Luis Ortiz Nuevo: «No gastaría un euro para que la Unesco reconozca al flamenco»




El Correo de Andalucía
Alejandro Luque
Sevilla
03/05/2010


El flamencólogo y fundador de la Bienal de Sevilla acaba de reeditar su ensayo ‘Alegato contra la pureza’ (Barataria), en el que cuestiona muchos lugares comunes en torno al flamenco. El autor resume sus teorías y también se moja opinando sobre las políticas que rodean a lo jondo.

-¿Por qué un alegato contra la pureza?
-Es una historia antigua. En los años 90, en las conversaciones del gremio, yo ya planteaba que la pureza era un estorbo. El libro plantea que la pureza es un invento, algo que es contrario a cualquier manifestación en el mundo del arte. El arte es siempre producto de una mezcolanza, y no ha
y arte más mestizo que el flamenco. Lo andaluz, lo gitano, lo negro, las jarchas mozárabes... Todo eso conforma el flamenco.

-¿Quiénes son, entonces, los interesados en promover el mito de la pureza? -Los temerosos de descubrir algo nuevo, los pusilánimes, los que no tienen capacidad creadora. Mi Alegato tiene varios apéndices donde queda de manifiesto que ese miedo a perder la pureza no sólo es propio del flamenco, sino una constante del pensamiento humano. Lo llamativo es que en el flamenco se plantea incluso antes de ser codificado. El ‘esto ya no es lo que era' es antiquísimo.

-¿Por ejemplo?
-Reproduzco un poema publicado en un periódico cubano de 1846, donde se lamenta que las gaditanas se visten como inglesas y francesas, y el barrio de la Viña ya no huele como antes. Y ya Demófilo lamenta que Silverio se esté cargando el cante gitano, que según él no debió salir de las tabernas. En el año 22, Falla y Lorca buscan la pureza del cante en los cortijos. Durante el franquismo, el poder municipal emprende su propia cruzada. Y a finales del siglo XX, hay otros pronunciamientos en la misma direcció
n, uno en la Bienal del 96 y otra desde la Universidad...

-¿Se hubiera perdido algo sin estos desvelos?
-Ha sido una alarma estéril. El flamenco ha tenido su vida por la capacidad de sus artistas y el seguimiento de su público. La mirada que tenemos hoy nos permite contemplar un hecho artístico que no es atemporal, que nace en el tiempo y se codifica a mediados del XIX, e inicia un periodo creativo del cante como hecho diferencial, pero manteniendo su patrimonio.

-¿Qué importancia tiene la declaración de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad?
-Es algo superfluo. Es una buena intención sin mucho fundamento y sin necesidad. El flamenco es una música excepcional, y hay que velar por que siga viva, pero no hay síntomas de que vaya a desaparecer. Yo estuve en la primera petición a la Unesco, pero ni entonces como asalariado ni ahora como testigo, pienso que haya que gastar un euro en eso. Es producto del complejo de inferioridad que aún tenemos, pero el flamenco tiene tal dimensión que no necesita medallas para vivir y desarrollarse.

-¿Qué falta, pues en el flamenco? ¿Formación, difusión...?
-Hoy la Administración tiene en sus manos la presentación del flamenco, como tiene también el teatro, la música sinfónica, las artes audiovisuales. Admitiendo esto, creo que deberíamos intentar otras fuentes, y llegar a un ajuste de costes que se consigue con más trabajo. En Andalucía hay una red de teatros magnífica, pero hubo unos años en que se pro
gramó mucho, pero descuidó el incentivar la actuación.

-¿Aceptaría sustituir a Perujo al frente de la Agencia?
-No. Tengo una opinión sobre ello, y espero que el nuevo equipo de gestión, en el que confío, la reciba. Lo que ha faltado en la Agencia desde su creación es una regulación jurídica de su situación, y tener un plan de actuación. No ser una agencia de socorro para intelectuales en paro o artistas que trabajan poco. Necesita un plan director que no ha tenido, elaborado desde el conocimiento del género y del papel de la Administración, pero sin intervencionismo, porque su papel no es producir; y que incluya el caso particular de la Compañía Andaluza de Baile, cuya situación actual carece de sentido.

-Parece que queda mucho por hacer...
-... Y por deshacer. La Ciudad del Flamenco en Jerez, por ejemplo: alguien tiene que decir que es un disparate, ni ahora con las vacas flacas ni antes con las vacas grandes. Eso no cabe en el presupuesto de un Ministerio de Cultura. El PSOE en su momento lo criticó razonablemente, para abrazarlo cuando alcanzó la alcaldía.

-¿Cómo valora el programa de la Bienal 2010?

-Tiene buena pinta. La Bienal ahora, afortunadamente, es más la oferta de los artistas que las ideas de la dirección, y es saludable. Hay propuestas que sinceramente no me parecen, que se nota que son de compromiso, de esas servidumbres inevitables que todo programador tiene, pero también hay cosas interesantes. Creo que la Bienal debe reconducir la manía de provocar estrenos absolutos. Algo que reconozco que inicié yo -y me equivoqué-, pero se siguió fomentando. En mi tiempo era un intento de alcanzar lo máximo posible, pero se generan demasiadas expectativas. Y no hay mercado para tanto estreno.