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18 octubre 2010

Reconocimiento tardío para un poeta libérrimo



La Voz de Galicia
Culturas
16/10/2010
Héctor J. Porto

Una vez más se cumplió la fatídica máxima y el reconocimiento le llegó al artista tras su fallecimiento. Así ocurrió a José María Millares Sall (Las Palmas, 1921-2009), que acaba de recibir a título póstumo el Premio Nacional de Poesía por Cuadernos, editado por el sello Calambur y considerado así como el mejor poemario publicado en el 2009. Ya el pasado febrero le había sido otorgado al libro el galardón Ausiàs March por los mismos méritos. Todo comenzópoco antes, en el 2008, con la reedición de Liverpool (también a cargo de Calambur), con motivo del 60 aniversario de su primera aparición. La efeméride hizo girar los focos fugazmente sobre el vate grancanario, confi nado a un público minoritario y a los lectores del archipiélago. Esta tardía eclosión llegó gracias al empeño de su sobrina Selena Millares, profesora de Literatura Hispanoamericana de la Universidad Autónoma de Madrid, y el crítico Jorge Rodríguez Padrón,que trataban de romper ese aislamiento e intentaron promover su publicación en la penínsulabuscando una mayor proyección que el propio autor ansiaba. Al esfuerzo de Calambur se sumaron Barataria (Esa luz que nos quema) y el Pen Club de Galicia (Case cen poemas), dos antologías que abarcan los inéditos de la etapa de escritor, respectivamente. El 8 de septiembre del 2009 murió, antes de poder comprobar la acogida que recibirían los tres volúmenes. Sí disfrutó al menos del caluroso homenaje de sus paisanos, que unos meses antes le concedieron el Premio Canarias de Literatura.

A pesar de su querencia por lo existencial, mucho cambió su poesía desde unos inicios cercanos al realismo y lo social —un poco como su hermano el poeta Agustín—. Ya en Liverpool muestra su voz radical, entonces incomprendida, sus indagaciones en el expresionismo y el surrealismo —un poco como su hermano Manolo, el pintor informalista—, y su vinculación afectiva con lageneración del 27, especialmente Lorca y Vicente Aleixandre.


Pero hacia el final —como recogen Cuadernos y Esa luz que nos quema— su palabra se aquilata,su lenguaje se vuelve austero y luminoso, y la libertad expresiva lo es todo. Por eso es tan singular la musicalidad y el ritmo del verso de José María Millares, que crea «sin premeditación alguna: una escritura directa cuyo desarrollo se busca haciéndose y se hace mientras se busca», como explica él mismo en el prólogo de Cuadernos.


El poeta grancanario modela el barro de la palabra sobre la marcha, inspirado, como un visionario que excava, que nada adeuda, movido por un ansia ardiente, en busca de esa luz que hiere, que nos quema, pero cuya persecución no debe abandonarse. No sé si es por «su extraordinaria modernidad», como argumentó el jurado del Premio Nacional, pero no deben dejar de leer la poesía ya imprescindible de Millares Sall.

06 octubre 2010

José María Millares, Nacional de Poesía

El País
Javier Rodríguez Marcos
06/10/2010




El autor canario recibe póstumamente el galardón por «Cuadernos. 2000-2009'».

A veces la justicia poética es tan lenta como la otra justicia. Pero, también como la otra, termina llegando. José María Millares Sall murió en septiembre del año pasado a los 88 años y ayer recibió el Premio Nacional de Poesía por el libro Cuadernos. 2000-2009, editado por Calambur, el mismo sello que publicó el título ganador del año pasado, La casa roja, del leonés Juan Carlos Mestre.

No es la primera vez que el galardón del Ministerio de Cultura, dotado con 20.000 euros, se concede póstumamente. Sucedió ya con Vicente Gaos, Joan Vinyoli, Basilio Fernández López y José Ángel Valente, que en vida también lo había recibido.

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1921, Millares Sall desarrolló en los últimos años de su vida una actividad frenética que volcó en cientos de cuadernos a los que llamaba Celdas. De allí salieron los poemas recogidos en el libro premiado, cuya publicación coincidió con la aparición de más inéditos, los recogidos en Esa luz que nos quema (Barataria).

Anarquía, esperpento, onirismo y surrealismo son algunas de las palabras que el propio Millares utilizó para definir su poesía, aunque, según él mismo, la más precisa era existencial.

Millares se estrenó editorialmente en 1949 con Liverpool, un libro publicado en la colección de la revista Planas de poesía, fundada por él mismo en colaboración con sus hermanos Manuel, el célebre pintor informalista, y Agustín, también poeta. En sus 18 números y antes de ser cerrada por "decisión gubernativa", la revista promovió un diálogo con las artes a través de la colaboración de autores como Juan E. Cirlot o Rafael Santos Torroella y llegó a publicar el poema Crucifixión, de Federico García Lorca, cuando era inédito.

Lorca y Aleixandre eran dos referentes básicos para los Millares, que también se acercaron, si bien de manera muy personal, a la corriente dominante de la época: la poesía social. Agustín fue, de hecho, incluido en la histórica antología preparada por Leopoldo de Luis.

"Un poeta, amigos míos, es un hombre como vosotros / Y como vosotros sueña en un mundo igual, / Tierno como una legumbre en nuestras bocas", decían unos versos de aquel libro inaugural, Liverpool, que trató de elevar la crítica política con unas gotas de irracionalismo.

Después de pasar largas temporadas, duraban años, entre Madrid y Las Palmas, Millares volvió definitivamente a su ciudad en los años ochenta. Desde entonces no paró de escribir. ¿Cómo? "Como quería, o como me daba la gana, sin pensar si lo que hacía era o no del gusto del lector", dijo. Y también: "A veces pienso que escribo para una generación que aún no ha nacido, y para otros que todavía tendrán que aprender a leer poesía". Un año después de su muerte, los lectores parecen haber llegado al futuro.

05 octubre 2010

José María Millares Sall gana el Premio Nacional de Poesía

Es
hora de recoger
y llenar la maleta de pájaros
y palabras y de cosas pequeñas y olvidadas

que si mañana viene la noche
hasta la madrugada
estaremos

igual que ahora

dibujándolas.



El poeta, compositor y dibujante José María Millares Sall nació en Las Palmas en 1921, y su vida transcurrió entre Gran Canaria y Madrid. Participó tempranamente en la combativa Antología cercada, primera manifestación colectiva de poesía social en la posguerra española, y fundó las míticas Planas de Poesía (1949-1951), canceladas por la actuación policial, que le supuso detención, tortura y cárcel. Con títulos tan memorables como Liverpool, Manifestación de la paz o Ritmos alucinantes, su extenso itinerario creador, de una versatilidad y fecundidad inusitadas, toca innumerables cuerdas –existencial y humanista, lúdica y satírica, clasicista y onírica– y ha merecido en 2009 el prestigioso Premio Canarias de Literatura. El poemario Esa luz que nos quema antologa piezas inéditas de su etapa de madurez, tal vez la más hipnótica, visionaria y libre.

15 febrero 2010

Para los amantes de la poesía




Esa luz que nos quema
José Maria Millares Sall
Barataria. 220 págs.


El poeta, compositor y dibujante José María Millares Sall había seleccionado junto a Serena Millares -que escribe además el prólogo- gran parte de los poemas que aparecen en Esa luz que nos quema, y en los que se hacía un recorrido antológico por la obra del autor canario. Se habían incluido además algunos textos inéditos de su última etapa, considerada por los críticos como la más madura, hipnótica, visionaria y libre. Poco después de revisar las pruebas para la edición, Millares fallecía. Tenía 88 años. Esta obra es por tanto un legado que permitirá adentrarse, para quienes no lo hayan hecho todavía, en un poeta que participó activamente en la combativa Antología cercada (primera manifestación colectiva de poesía social durante la postguerra) y que fundó las llamadas Planas de Poesía, cuya cancelación policial supuso además su detención. Estructurada en nueve bloques, la poesía de Millares es un canto a la memoria y una demostración de que, como decía Octavio Paz, "La poesía, como la historia, se hace".

Bilbao
Periódico Municipal
Pérgola de la Cultura
nº 245 - Febrero 2010


19 noviembre 2009

Esa luz que nos quema de José María Millares

José María Millares nació en Las Palmas en 1921 y fue al principio (aquella posguerra) un poeta social, fundador de las famosas 'Planas de Poesía' de los años 40. Y luego se fue destilando hasta alcanzar una forma de decir en que las palabras saben a la cosa. Ahora Barataria saca una antología de piezas inéditas de su etapa de madurez: 'Esa luz que nos quema'.

No voy a negar que lo que yo sé y entiendo de poesía lo sabe y lo entiende cualquiera, y que para eso y para la música si no soy sordo, tampoco ando muy lejos. Pero Millares me llega a algún sitio, quizá por su falta de afectación, por su verso como de estar en casa, no sé. Les pongo ejemplos y ustedes van y dicen.

'Si
te obligan a callar
y en un cubo de zinc lleno de polvo
te cubren la cabeza
y la empujan bien adentro
y te dicen que respires y te ordenan
callar así podrán decir
que lo hiciste voluntariamente
y esa fue la causa
de tu asfixia porque ellos los asesinos
te obligaron a vivir
pero llenando de muerte
tus
pulmones.'.

'Es
pequeña nuestra calle
y nuestra casa
y nuestras cosas son todas muy pequeñas
y todo cuanto poseemos
y todo lo más pequeño que por pequeño amamos
y nos da vida y por pequeño
ese trozo de sábana
y de lágrima y pañuelo y ese trozo
de tierra en ese pedacito
rincón
tan pequeño
de Vegueta.'.

'El
último grano de arena
está aquí
y es nuestra casa
y es nuestro universo y es el ojo de dios
y su palabra y este último grano
de arena que es el hombre que aún espera
quien le diga
cómo será la última
luz
del ojo.'.

'Jugar
a ser niño
es como jugar a tener miedo
y tras todas las puertas encontrar
aquella sombra
que mientras dormías
su color blanco
y el frío de sus ojos llorando
ruido y viento
en medio de las olas
del mar
te despertaba.'.

'Llegar
hasta aquí y sentarte
y descansar y subirte a un autobús
y no saber
hasta qué lugar llegar
y bajarte y caminar campo a través
y perderte y en un montón
de tierra tumbarte y llenarte de luz
y luego al atardecer regresar
y no saber a dónde
regresar si aún no eres de este mundo
si aún primero tienes
que nacer
para sufrir.'

Alejandro Gándara
El Escorpión
El Mundo

23 octubre 2009

Esa luz que nos quema de José María Millares

Una nota de la editorial advierte al frente de este volumen:

José María Millares Sall, autor de este poemario, murió el 8 de septiembre de 2009 a los ochenta y ocho años en su Canarias natal, cuando ya había revisado las últimas pruebas de esta edición. Queremos expresar aquí nuestro reconocimiento y admiración por el poeta y el hombre.

Esta luz que nos quema es una antología plural de su poesía inédita entre 2002 y 2009. Acaba de publicarla Barataria en una esmerada edición de Selena Millares, que ha escrito un espléndido prólogo -Entre la piedra y la luz- sobre el autor y su trayectoria literaria, sobre la aventura de sus Planas de poesía, la revista que publicó entre 1949 y 1951, y sus avatares con la censura, sobre esta poesía última y alta, en la que vuelan pájaros, viven la luz y la memoria y la palabra del poeta se eleva más libre y ambiciosa que nunca:

No
tenía cancelas
aquella casa del jardín
ni aquella cuerda que de la luz colgaba
ni aquella sombra que le unía
a la memoria cuando aquel niño dormía
y soñando era la palabra
que jugaba en un rincón con la maleza
y con las hojas secas
y con las hormigas que corrían y apresuradas
arrastraban sus mercancías que iban
y venían y entre ellas
conversaban y entre las ramas secas
por un agujero se perdían
y así aquel niño con las palabras
que se le ocurrían
unas tras de las otras convertía
en guijarros y levantaba torres y paredes
y páginas que los sueños
sin él quererlo construía y eran palotes
y eran letras que por la noche
mientras dormía
sonaban y con los años seguían y con los años
cantaban y con los años eran libros
que los ojos de otras sombras a escondidas
leían y no tenía cancelas
ni muros aquella casa y sólo una cuerda
donde la luz
se colgaba.

Articulada en torno a nueve núcleos temáticos cuya sola enumeración permite un primer acercamiento al mundo literario de José María Millares -Marina, Música, Memoria, Playa, Aguaviva, Tinta, Luciérnaga, Celan y Umbría-, Esa luz que nos quema indaga en la memoria y cultiva la sugerencia en una continua aspiración de luz, una presencia o una búsqueda constante en estos poemas. Es la luz que arde en la palabra y la escritura, la que persiste en la memoria del mar de la infancia y las azoteas, la que conjura la serena tristeza de Haendel o del violonchelo de Pablo Casals, pero también la que ilumina, como la luminaria del Guernica de Picasso, los crímenes de la guerra civil y el franquismo, aquel tiempo de horror que cegaba a la palabra, con sotanas siniestras y censuras.

La palabra depurada y contenida de José María Millares, su verso recortado y la emoción encauzada en los límites métricos expresan con admirable transparencia de estilo una experiencia abisal llena de lucidez y ambición imaginativa. Es la palabra que construye un universo literario autónomo y poblado de símbolos.

Muchos de esos símbolos que recorren la obra de José María Millares están expresados en algunos de los títulos que ha ido publicando o dejando inéditos en estos treinta años: Hago mía la luz, En las manos del aire, Los espacios soñados, Azotea marina o Regreso de la luz contienen las claves de un mundo poético en el que la memoria se proyecta más en el espacio que en el tiempo y la palabra es búsqueda incansable de la luz:

arriba más arriba donde
nunca te encuentres
allí
estará la luz.

Santos Domínguez
Encuentros de lecturas

29 septiembre 2009

La editorial Barataria ofrece para este otoño poesía y novela

La editorial Barataria arranca con nuevos proyectos de cara a la recta final de 2009. Entre sus novedades, todas incluidas dentro de la colección Bárbaros, los lectores podrán disfrutar de la poesía y la novela con temas tan variados como el amor, la religión o la memoria.

Una de estas publicaciones es la obra póstuma del canario José María Millares Sall, fallecido el pasado 8 de septiembre. Con Esa luz que nos quema el lector podrá recordar un elemento esencial en la poesía, la memoria, ya que «sólo la palabra puede redimir del olvido los reinos perdidos y también los robados». Estas palabras que inician el prólogo han sido escritas por su sobrina, Selena Millares. En esta antología se recogen versos inéditos de la etapa de madurez del autor.

Sin embargo, la prosa es el elemento fuerte para el último trimestre con obras como la novela de Patricia de Souza. La peruana, cuyo último libro publicado por la editorial fue Erótika, escenas de la vida sexual, explica que Tristán «es una novela con imágenes». Escrita en primera persona su argumento gira «en torno a lo que nos sucede a todos cuando alguien se va. Lo que queda es la imagen que se desvanece con el tiempo».

Por su parte, El golfo de los poetas, de Fernando Clemot, que discurre sobre dos temas como son la memoria y el absurdo existencial, es definida por su autor como «una obra intimista y dura». Narrada a modo de diario, la trama cuenta la historia de un escritor que va a pasar unos días con su mujer y su hija. Debido a sus problemas con el alcohol «las vacaciones se convierten en un infierno personal».

Para terminar, la editorial recupera un clásico universal. Las ruinas de Palmira del Conde de Volney, editada por primera vez en Londres en 1807, fue incluida entre los libros prohibidos del Vaticano por igualar el catolicismo al resto de religiones. Con la traducción de Juan Diego Martín regresa esta reflexión sobre la vanidad de la religión que oprime a la sociedad.

Pilar Salcedo
Diario de Sevilla